11.24.2014

Principales causas de la Primera Guerra Mundial

Principales causas de la Primera Guerra MundialLas Principales causas de la Primera Guerra Mundial.
Entre los años 1900 y 1914, la configuración de dos bloques antagónicos y el aumento de las tensiones internacionales (por la rivalidad entre imperios) propiciaron una política general de rearme de las grandes potencias.

La guerra se veía como algo inevitable, y a esta etapa se la conoce como de "paz armada".

En vísperas de la crisis de 1914 las principales potencias europeas se hallaban agrupadas en dos bloques antagónicos: la Triple Alianza (Alemania, Austria-Hungría e Italia) y la Triple Entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia).

Los orígenes de tal situación se remontaban a la política de alianzas del Canciller alemán Bismarck, cuya principal finalidad había sido aislar diplomáticamente a Francia desde la guerra franco-prusiana de 1870. 

La rivalidad entre ambos países fue el eje principal alrededor del cual se desarrolló la política diplomática europea previa a la I Guerra Mundial.

Alemania pretendió aislar a Francia aliándose con Austria-Hungría, Rusia e Italia, contando con el tradicional aislamiento británico. Francia intentó por todos los medios salir de aquel cerco consiguiendo todos los aliados posibles.

Sus esfuerzos principales se dirigieron hacia la captación de Rusia, descontenta con la competencia austro-húngara en los Balcanes, y cuya posición estratégica en la retaguardia alemana la convertía en un valiosísimo aliado en caso de ataque alemán a Francia (Alemania tendría que luchar en dos frentes: el francés y el ruso).

Al mismo tiempo, la diplomacia francesa buscó afanosamente un acercamiento con Inglaterra, intentando que abandonara su aislamiento y se involucrara en la política continental.

Francia (Alemania tendría que luchar en dos frentes: el francés y el ruso).

Con la subida al trono del Kaiser Guillermo II, Bismarck fue alejado de la vida política y sus esquemas diplomáticos fueron arrinconados. En 1887 el tratado de Reaseguro entre Rusia y Alemania no se renovó. Rusia quedó aislada e inevitablemente se acercó a Francia, con quien firmó un tratado en 1893 dirigido contra la Triple Alianza.

Pocos años más tarde, en 1902, Italia resolvía mediante la firma de un acuerdo sus problemas con Francia, movida por su desconfianza hacia Austria-Hungría, que mantenía bajo su dominio territorios reclamados por los italianos. No obstante, Italia no abandonó la Triple Alianza y se mantuvo en un doble juego en la política internacional del que esperaba sacar los máximos beneficios.

Tras la guerra anglo-boër Gran Bretaña comprendió que su abstencionismo en la política continental no era tan "espléndido" como parecía, y en 1904 firmó un tratado con Francia por el que ambas naciones resolvían sus diferencias en el terreno colonial (Gran Bretaña apoyaba las aspiraciones francesas en Marruecos, a cambio de que Francia le dejara vía libre en Egipto). De este modo, Gran Bretaña y Francia quedaron unidas por la "Entente Cordiale".

Para completar su jugada, a Francia sólo le quedaba conseguir un acercamiento entre sus dos aliados, Gran Bretaña y Rusia, enfrentados por sus intereses coincidentes en Oriente. Logró su aspiración en 1907 cuando Gran Bretaña y Rusia firmaron un acuerdo por el que se repartían en zonas de influencia Afganistán y Persia.

La Triple Alianza quedó configurada. No se trataba de una liga de países comprometidos en la defensa mutua, porque Inglaterra no se atrevió a romper tan bruscamente su tradición aislacionista con un compromiso semejante, pero Francia había conseguido escapar del cerco al que Bismarck la había sometido.

Los imperialismos

Gran Bretaña y Francia poseían una larga tradición colonial y prácticamente se repartían entre ambas el dominio colonial del mundo.

Un dominio en el que Gran Bretaña ocupaba claramente el primer lugar y por cuya competencia ambas naciones habían pasado por períodos de crisis y tensiones en sus relaciones, resueltas finalmente por el tratado de 1904.

El principal problema en este terreno se planteó cuando Alemania manifestó su intención de lograr un puesto de potencia colonial en el mundo.

Gran Bretaña y Francia poseían una larga tradición colonial y prácticamente se repartían entre ambas el dominio colonial del mundo.

Un problema semejante fue planteado por Italia, pero su capacidad para conseguir tales objetivos, y, por tanto, de alterar el equilibrio internacional, era netamente inferior a la de Alemania. Austria-Hungría tenía suficiente con el dominio de su propio imperio, y Rusia había dirigido en los últimos años sus esfuerzos de expansión hacia Extremo Oriente hasta que Japón le cortó el paso.


Fuera del escenario europeo dos potencias periféricas presentaban semejantes orientaciones imperialistas: Estados Unidos y Japón.

Pero Estados Unidos, voluntariamente aislado de la política internacional, tenía claramente delimitado su territorio de influencias económica y política en América Latina, de donde había alejado a las potencias europeas siguiendo la doctrina Monroe de "América para los americanos".

Por consiguiente, su imperialismo no planteaba tensiones en el ámbito de los imperialismos europeos.

Japón, por su parte, volcaba su excedente demográfico y económico hacia su área natural de expansión, Extremo Oriente.

Fue el choque de las aspiraciones imperialistas alemanas con las británicas y francesas Su principal rival en la zona era Rusia, a la cual ya había vencido en 1905, por lo que, de momento, había resuelto sus problemas de expansión (aunque se mantenía a la espera de poder aumentar su área de influencia en China a expensas de las de los países europeos).

Fue el choque de las aspiraciones imperialistas alemanas con las británicas y francesas el que realmente conmovió el equilibrio internacional en los años precedentes a 1914.

Por un lado, consciente de que el dominio de los mares era la clave fundamental del Imperio Británico, Alemania se lanzó a una política de construcciones navales que disolvió las posibilidades de un entendimiento anglo-alemán.

Este entendimiento podía ser fundamental para Alemania y tenía partidarios entre algunos políticos británicos.

Pero cuando en 1912 y 1913 tuvieron lugar conversaciones entre ambos países con vistas a llegar a un acuerdo sobre la carrera naval, Alemania hizo imposible tal acuerdo por exigir de Gran Bretaña la neutralidad continental, lo que habría supuesto el abandono de sus compromisos con Francia.

En su búsqueda de un espacio colonial Alemania colocó en su punto de mira a Marruecos, que mantenía su propio sultán aunque estuviera dividida entre el dominio francés (mayoritario) y español.

Sus aspiraciones sobre esta zona chocaron con los intereses franceses y provocaron dos crisis internacionales: en 1905 (desembarco de Guillermo II en Tánger para declarar su apoyo a la soberanía del sultán) y en 1911 (envío de un navío de guerra alemán al puerto de Agadir).

Pero, en ambos casos, el peligro de guerra por motivos coloniales fue atajado por la vía diplomática.

Los Balcanes

Fue la chispa balcánica la que encendió la I Guerra Mundial, y a la vista de la situación centroeuropea ningún país se extrañó de que así fuera.

En los últimos años del largo reinado del emperador Francisco José el Imperio austro-húngaro era un volcán que podía estallar en cualquier momento. La población alemana de Austria dominaba un conglomerado de polacos, rumanos, rutenios, checos, eslovenos, serbo-croatas e italianos. Los magiares de Hungría mantenían bajo su dominación a eslovacos, rumanos, serbo-croatas, búlgaros y eslovenos.

La doble monarquía austro-húngara sobrevivía gracias a la represión policial férrea de las "minorías nacionales", a lo que se añadía el recorte de sus derechos políticos y el intento de ahogar sus expresiones nacionales.

Junto al austro-húngaro otro imperio declinaba: el Imperio Turco, acosado por sus vecinos europeos y víctima de la inoperancia de sus gobiernos y el anquilosamiento de su administración. Austria-Hungría vigilaba para que su descomposición no alterara el equilibrio de poder en la zona. Rusia anhelaba una salida al Mediterráneo a su costa y el vital control del paso de los Estrechos.

Y las naciones balcánicas (Yugoslavia, Grecia, Bulgaria, Rumanía) buscaban la expansión incorporando a sus fronteras los territorios turcos habitados por poblaciones de su misma lengua y religión.

Sólo el ejercicio despótico del gobierno permitía al sultán seguir manteniendo su soberanía sobre los árabes y sirios de Palestina, los griegos y armenios de Asia Menor, y los griegos, serbios y búlgaros de la Turquía europea. En 1908 el Movimiento de los Jóvenes Turcos se hizo con el poder, aunque respetó la figura del sultán.

El mismo año de la revolución turca el príncipe de Bulgaria se proclamó rey independiente y Austria-Hungría se anexionó formalmente el territorio de Bosnia-Herzegovina. Bosnia-Herzegovina hasta ese momento había estado bajo administración austro-húngara pero seguía dependiendo teóricamente de Turquía. 

Sus habitantes eran eslavos del sur, y la doble monarquía se inquietó ante la posibilidad de que iniciaran un movimiento para unirse a Serbia, el país que más presionaba para conseguir la independencia de los pueblos eslavos bajo dominación austro-húngara.

La guerra con Japón había debilitado a Rusia, campeona de los intereses de los pueblos eslavos, y el Zar Nicolás II tuvo que afrontar la humillación de quedar inmovilizado ante lo que se consideró un auténtico ultimátum alemán: si Rusia movilizaba tropas contra Austria-Hungría, Alemania se movilizaría en apoyo de su aliado.

Gran Bretaña y Francia negaron su apoyo a Rusia por no sentirse implicadas en una crisis balcánica, y Serbia no pudo pasar de la protesta ante la falta del apoyo ruso. Ante la forzada pasividad rusa, en febrero de 1909 Austria-Hungría logró el reconocimiento oficial de Turquía a su anexión de Bosnia-Herzegovina.


 en 1912, Serbia, Bulgaria y Grecia se unieron en una Liga Balcánica,Pocos años más tarde, en 1912, Serbia, Bulgaria y Grecia se unieron en una Liga Balcánica, bajo la mirada benevolente del gobierno ruso. Los ejércitos de la Liga iniciaron la Primera Guerra Balcánica contra Turquía, y obtuvieron una rápida victoria militar.

En mayo de 1913 se firmó el Tratado de Londres que prácticamente puso fin a la dominación turca en Europa. Turquía conservó tan sólo Constantinopla y Tracia Oriental, y Macedonia fue dividida entre los vencedores (Serbia, Grecia y Bulgaria).

Pero Bulgaria no quedó contenta con el reparto y, alentada por Austria-Hungría (que quería rebajar el poder adquirido por Serbia), inició al mes siguiente la Segunda Guerra Balcánica contra sus dos antiguos aliados.

Bulgaria fue derrotada y tuvo que ceder parte de su Macedonia a Serbia y parte de Tracia a Grecia. Rumanía, que no había intervenido en ninguno de los dos conflictos, aprovechó la situación y arrebató a Bulgaria la zona fronteriza de Dobrudja.

Por supuesto, Austria-Hungría no consintió que quedaran así las cosas y logró de las demás potencias que Serbia abandonara los territorios conquistados que suponían su salida al mar.

De este modo nació la Albania independiente.


 
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 Fuente:
La Primera Guerra Mundial - María Soledad de Mateo Menéndez
Historia del Mundo Contemporáneo
Creative Commons Reconocimiento- 3.0
 http://paseandohistoria.blogspot.com/

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